Absorción de las formas por el vacío y del vacío por las formas. Zen de la palabra. ¿Cómo desatar los nudos que unen el lenguaje y el sentido? Si las formas nos dirigen hacia un sentido vacío, partamos del vacío hacia nuevas formas o creemos unas nuevas formas para llegar a un sentido distinto. Metafísica de los vasos comunicantes. ¿Se buscan las palabras como las notas que se quieren? ¿Existen los discursos pentagrama? ¿Algo esculpido ya en la piedra virgen? ¿Por qué la lógica ha de ser lineal? Eva, Eva, ¿por cuánto tiempo puedo apartarte de mí? ¿Doce horas? ¿El tiempo de escribir un soliloquio? Sé que en algún punto me esperas ¿Cuatro días más tarde de haber caminado cuatro kilómetros detrás de una nota de Shostakovic? ¿Coincidiendo con alguna alineación astral mientras digo avohé, avohé? Sé que resolveré este problema. Que una vez resuelto, todo cobrará sentido y las formas mutarán o trabsnutarán o morirán o se reencarnarán. A veces toco la flauta (oh, animal, tan blando por fuera que se diría todo de algodón), que no sé tocar, y creo oír una nota, clara, limpia, diferente, y creo que ese puede ser el primer paso, y un el recuerdo de un olvido tal vez sea el segundo, y quizás el sentido de un tacto, resurgido, sea el tercer paso de un nuevo alfabeto, o tal vez haya que descartarlo y descubrir un nuevo alfabeto que sea la conjunción de todas las alfas y las betas en perfecta sincronía/sinfonía esa nota simple y el sentido del tacto y el rumor de las palabras que van uniéndose en un río que todo lo unifica y arrastra y que me lleva hacia mí y hacia a ti o que nos lleva con él juntos y muy posiblemente no seamos los únicos que el río lleve y el río sea el tiempo que está lleno de cosas pero no de segundos sino de pequeños pero numerosos llamémoslos como se quiera entrelazados fuera de las formas y los contenidos que han sido absorvidos por esa nada zen que se deshace y se hace y nos conforma y todo a veces parece tan simple como el lenguaje tuércele el cuello al cisne errático y arrogante de engañoso plumaje, incómodo, inútil puto cisne al que hay que romper el cuello.