Escribir: "Encontrar la voz: tu voz. Olvidar las palabras, la memoria. Olvidar el olvido. Hacer surgir tu propia palabra. un nuevo lenguaje para expresar lo inconcebible. Volver al no saber para intentar expresar lo descubierto a cada instante. Agnosco, ergo scrivo. Un acto de contención de tu memoria. Olvidar aquella víspera. Olvidar todo aquello para poder comprender y explicar lo inexplicable".
domingo, 11 de enero de 2015
CUARENTA Y DOS
Adán y nada: palíndromo sencillo y perfecto. La semilla y la desaparición. El principio esencial, anterior a la cultura y a los remordimientos. ¿Cómo sacudirse el polvo del tiempo? ¿Cómo ubicarse en un lugar anterior a las palabras?
CUARENTA Y UNO
La luz sortea la certeza de mis manos y va a posarse como un pájaro
callado sobre tu cuerpo. La luz contiene, delimita y subraya la sombra,
que yo muevo con mis manos, unidas por hilos invisibles a esa marioneta
que tiembla y trepa por tu espalda. Sobre la luz glacial de este
recuerdo flota, junto a la sombra, el ubicuo desorden de tu sonrisa.
CUARENTA
Desde el epicentro de la nada traté de hacer perceptible el silencio;
del silencio, conseguir la voz. La voz fugaz se hizo eco, y el eco
nuevamente silencio, atraído por el centro gravitatorio de la nada. Todo
intento a la ascensión es una lenta caída hacia el abismo
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