La luz sortea la certeza de mis manos y va a posarse como un pájaro
callado sobre tu cuerpo. La luz contiene, delimita y subraya la sombra,
que yo muevo con mis manos, unidas por hilos invisibles a esa marioneta
que tiembla y trepa por tu espalda. Sobre la luz glacial de este
recuerdo flota, junto a la sombra, el ubicuo desorden de tu sonrisa.
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